





















Pintura
120 x 100 cm
Esta obra captura ese instante previo al primer paso, donde la decisión de avanzar nace desde el interior. La figura, acompañada por un burrito —presencia profundamente arraigada en la vida cotidiana mexicana— introduce una dimensión de humildad, esfuerzo y conexión con la tierra. Lejos de ser un simple acompañante, el animal se convierte en símbolo de resistencia silenciosa y compañía fiel, reforzando la idea de que el camino no se encuentra, sino que se construye paso a paso. A través de una composición contenida y simbólica, Berbeyer explora el valor de comenzar de nuevo: una forma de coraje íntimo que transforma la incertidumbre en posibilidad. Más que un destino, la obra propone una reflexión sobre el movimiento como acto de creación, donde cada paso abre un nuevo horizonte.
Esta obra forma parte de la colección "Miradas de mi Tierra", un tributo a las profundas y significativas miradas de los pueblos indígenas mexicanos.